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Mi primer cómic de Spiderman: Tormento, de Todd McFarlane.

Tenía muchas ganas de leer algo de Spiderman. Y claro, firmado por Todd McFarlane, la cosa (me decían) tenía que estar bien. Así que, con más ganas que buen juicio, me puse a leer “Tomento”. Que no se me ocurrió a mí pensar, alma de cántaro, que tal vez el título tenía algo que ver con el interior. Y no es que sea ya una niña, no es que lo del tormento me asuste, me acongoje, o me deprima (bueno, tal vez esto último sí), pero es que ni me vi venir lo que me esperaba tras el título. Y, dicho sea de paso, nadie consideró advertirme. Que no pasa nada, pero que igual para ser mi primera historia del chico este de azul y rojo con mallas ajustadas (que no hablamos de Superman, no os despistéis!), pues no era la más apropiada. Porque os puedo decir que me ha quitado las ganas de leer más Spiderman. Tal cual.

Spider-man: Tormento, de Todd McFarlane

Y mira que me puse con mucho interés, leyéndome todo lo del principio, enterándome de que este tal Todd igual es un poco caprichosillo, o algo quisquilloso. Que se le ocurrió eso de yo me lo guiso yo me lo como, y que le dejaron al chaval. Pues hala, tira palante, maño.

Y no digo yo que el resultado sea malo. Quién soy yo para juzgar, con mis escasísimos conocimientos del tema. Pero oye, sí que puedo opinar. Y en eso estoy.

Vamos por partes. La idea está bien. No pongo peros. Bueno, me fastidia un poco que el objetivo sea putear al pobre Spiderman, pero vale, venga. Lo damos por bueno.

Pero. Un pero bien grande. Llamadme hereje, inculta de los cómics o destalentada. ¿Qué pasa con esos dibujos? Tal vez sea porque me gusta el dibujo limpio. No confundir con la linea clara, por favor, que no es eso. Pero los dibujicos, limpios. Entiendo la necesidad de que el dibujo, por la forma en que está plasmado, apoye a la historia, o que la cuente directamente. Y teniendo en cuenta el argumento, probablemente estas imágenes enrevesadas, con lineas entrecruzadas, saturadas, casi garabatos en algunos momentos, son lo que funcionan. Para mí no, en absoluto. Al contrario, me distraían de la historia. Puedo casi entender que el estilo es el apropiado para la narración, pero en mi caso me han dificultado la lectura.

Que es mucho decir eso de lectura. Porque leer, no es que haya mucho para leer. De nuevo, entiendo que el estilo casi telegráfico hace que el lector casi sienta la angustia del pobre Spiderman.

Me desconcertó muchísimo la organización de las páginas. Lo mismo. Puedo ver que romper con las viñetas clásicas es apropiado para este argumento, pero, para alguien que no está acostumbrado a leer comics, entre los dibujos enrevesados, las viñetas con distintas formas y tamaños, y los textos que a veces no sabes ni por dónde siguen, no es la mejor combinación.

Siendo que no me gustó “Tomento”, tengo que decir que en realidad creo que funciona. Insisto, no para una primera incursión en este mundo. Y a lo mejor no para todos los gustos, y yo soy el mejor ejemplo. Pero puedo ver la intención detrás de la forma y el estilo. No me convence, no lo disfruté. Y en parte esto se deba a la presentación, que me bosquejaba a un Todd McFarlane como un autor talentoso y por eso mismo exigente, que, gracias a las circunstancias, se salió con la suya, se puso a la Marvel por montera, y asumió el mando y el control absoluto de la nueva serie.

Mientras lo leía no podía dejar de pensar en que el problema era la forma en que estaba contada la historia, sabiendo que el señor McFarlane no era o no se podía considerar por aquel entonces guionista. Habiendo transcurrido unas semanas desde que leí Tormento, habiendo reposado la lectura, veo que no es ese el problema. En realidad, lo que en principio me pareció improvisación y chapucería, ahora veo que estaba controlado y medido, que respondía a un plan. Y me duele admitir que el resultado, no siendo de mi gusto, no es malo. Simplemente, no es mi estilo.

Tal vez porque no me gustó, me impactó tanto. Guión aparte (de verdad no entiendo ese interés en jorobar al pobre chico), por dibujo, diseño y estilo de redacción, para mí, lo peor.

En fin, la proxima vez que me pasee por la tienda buscando lectura, espero que mis compañeros tengan a bien recomendarme algo más apropiado para principiantes.

EL VIEJO LOGAN: SÍ Y NO, LAS DOS COSAS A LA VEZ.

Hace ya meses que Rubén, un cliente de Marbella, en una charradica por teléfono, me recomendó leer “El viejo Logan”. Por aquel entonces estaba “desaparecido”, no había forma de reponerlo, pero me lo apunté para cuando llegara.

Y hoy, por fin, me he lanzado.

El Viejo Logan

El Viejo Logan

Bueno, veamos … me resulta difícil decidirme. Me ha gustado, pero a la vez ha sido decepcionante. Tenía muchas ganas de leerlo, y las expectativas muy altas. Puede que demasiado, porque yo esperaba una genialidad, algo sublime. Y, en mi modesta opinión, no lo es.

Lo tomo como lo que es, una historia independiente, que no tiene que ver con nada. Lo que me viene bien, pq ya sabemos que mi cultura comiquera es, siendo optimistas, escasa.

Vamos a partir de que me ha encantado el enfoque. Me ha encantado la historia, por terrible, dramática, lacrimógena. No lo esperaba. Y no tiene desperdicio, desde el punto de vista del personaje principal. Su desesperación tras aquella noche fatídica, sus intentos por conducir su vida por un camino determinado, su lucha por salir adelante, su amor por los suyos.

Corregidme si me equivoco pero Lobezno es el único de los mutantes cuyos poderes no son innatos. Ya conocemos la historia, si no por los cómics, al menos por la película. Todos han sufrido, son diferentes y todo eso, pero parece, tal vez por su carácter huraño, su mal genio, su tendencia a la violencia y a la soledad, que Lobezno ha sufrido más que los otros. Es un personaje a cuya vida interior se le puede sacar un gran partido. Supongo que lo habrán hecho, no  lo sé, ya me pondré al día. Y con eso en mente, nos trasladamos 50 años adelante en el tiempo. 50 años reales, sabiendo que el ritmo de envejecimiento de Lobezno no es el mismo que el de los demás.

Y nos encontramos a un Lobezno, ahora Logan, envejecido, cansado. Derrotado. Decidido a no luchar, literalmente, pero luchando por salir adelante.

Sabiendo de dónde ha venido y lo que ha sido, ver en qué se ha convertido es triste. Podemos debatir sobre esto, porque al fin y al cabo ha sido su elección. Y 50 años dan para mucho, para curar heridas, para cambiar de idea y para reinventarte tantas veces com quieras. Pero vale. Es lo que ha elegido. Y es muy triste.

Y la cosa empeora. No voy a decir nada. Sin spoilers. Y a pesar de eso, de empeorar (menudo panorama plantean) me ha gustado muchísimo la historia. Siempre me han fascinado los what if, y este es uno con mayúsculas. Mola. A pesar del futuro que nos pintan, mola. Realmente el señor Mark Millar tuvo una gran idea al plantearse envejecer a Lobezno para estos números.

Pero. Tenían en las manos una historia genial. Y en lugar de desarrollarla, mimarla  y destacarla por encima de otras, la han convertido en una anéctoda. Y eso me ha decepcionado muchísimo.

Es verdad que la historia está bien contada, y que sin decir mucho, sin dar explicaciones, te lo dicen todo. Vale, perfecto. Pero también es cierto que apenas desarrollan la mayoría de las escenas. Pasan por las viñetas dando saltos de canguro. Vamos a ver, señores, que no se trata de que nos lo expliquen todo punto por punto, que no hace falta, que nos enteramos igual, pero hombre, un poquico más de temita.

No puedo hablar de fallos en el guión, pero sí de “escasez” en el guión. Vale, que tal vez es que querían hacer cuatro números y medio del viejo Logan, y punto. Pero me parece una falta de respeto hacia el personaje  y hacia la historia. He tenido la sensación de quedarme a medias. Sin perderme nada importante para el desarrollo de la acción, pero como si la mayoría de la cosas que pasaran fueran sólo un medio para llegar al final, en lugar de un fin en si mismas.

Ya sabéis, introducción, nudo y desenlace. Pues aquí la impresión que me ha quedado es que el nudo se lo han pasado por el forro de la chaqueta.  Y eso no mola.

Sí que me ha gustado el dibujo. Aunque lo prefiero un poco más “limpio”,  va perfectamente con la historia. Y Lobezno me parece genial. Un pelín rígido, tal vez. Un 10, casi, casi. Habrá que echarle un vistazo a algún otro trabajo de Steve McNiven. No sé si es su estilo habitual o no, pero aquí funciona.

Lo mismo para el color. No es la gama que yo habría elegido, pero se adapta al guion y al dibujo. Y lo que es más importante, ni el dibujo ni el color me han entorpecido la lectura, y sí que han contribuido a darle ese tono especial y nostálgico a la historia.

Así que, resumiendo, me ha gustado. La historia me ha impresionado y la he disfrutado. Me parece una obra coexionada e interesante.  Un western postapocalíptico surrealista y sorprendente.

Pero me ha decepcionado muchísimo que no la alargaran más. No por alargarla. Si es una historia con principio y final, pues vale, lo acepto. A pesar de que el final es una puerta abierta, una invitación a más Logan talludito que aceptaría encantada. Simplemente considero que nos podían haber hecho disfrutar mucho más. Supongo que sería cosa de la programación, que no podrían destinar más números a este “corto”.

Mi valoración general: Sí, merece la pena leerla. Sí, la recomiendo. Sí, la he disfrutado.

Punto positivo para mi primer cómic Marvel.

Mola!!

PD.: Perdón, se me olvidada. Tremendo papelón el de Hulk. Lo peor de todo.