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¡BIENVENIDOS A BONEVILLE!

¿Qué haces cuando tienes hora en el médico y sabes que vas a estar 1 hora esperando a que te llamen? Pues te llevas un libro. Qué mejor ocasión que esa para obligarme a leer algo que no quiero leer.

Que no es otra cosa que:

Bone 1. Lejos de Boneville.

Bone 1. Lejos de Boneville.

Hora de citación: 11.50.

Llegada al centro de salud: 11.40.

Subo las escaleras. Localizo un sitio para sentarme: 11.42.

Me quito el abrigo, me acomodo, saco el libro y me pongo a leer: 11.45.

Sale la doctora y dice mi nombre: 11.55.

¿En serio? ¿Se puede saber desde cuándo cumplen los horarios los médicos?

No, importa, suficiente con 10 minutos. Me declaro encantada y enganchada a Bone.

Últimamente he atravesado una pase zombifílica y vampiroadicta, y aunque en ocasiones lo que lees es divertido, además de sangriento y visceral, en el sentido más estricto de la palabra, no deja de ser una lectura uhmm, digamos, seriota. Un asunto de vida o muerte, vamos.

Así que realmente hacía mucho tiempo que no me sorprendía a mi misma con una sonrisa en la cara mientras leía.  ¿Sabeis esa sensación de necesitar frotarse las manos de pura satisfacción? Pues así me sentía yo leyendo Bone.

Lo sé, tampoco es para tanto. Estamos hablando del primer número de nueve, y el principio no destaca por las escenas de acción precisamente. De modo que ¿por qué estaba yo tan emocionada? Ni idea, de verdad, pero así es como me sentía.

Probablemente haya estado demasiado apegada a la realidad incluso leyendo ficción, porque lo del bichito blanco que no se sabe lo que es … De hecho empecé a leer Bone, además de por imperativo del jefe, porque quería saber lo que es ese bicho. Bueno, ya no importa. Lo acepto, sea lo que sea.

Bone es fantasía, y la fantasía hay que aceptarla y disfrutarla, simplemente. No voy a darle vueltas.

Sólo he leido, como he dicho, el tomo 1, de modo que conozco una parte muy pequeña de la  historia. Pero por lo que he visto hasta ahora, Bone es una historia ágil, divertida, sencilla (en principio), para todos los públicos (o casi, de momento).

Te hace querer seguir leyendo. Te intriga, te sorprende. Cada vez que pasas la página encuentas lo que esperabas, y no lo encuentras, todo en uno.

Evidentemente, tengo que seguir leyendo para poder formarme una mejor opinión, pero por ahora me parece una obra cuya sencillez la hace brillante. Casi como un cuento clásico, pero mejor. Sin estridencias, pero con intriga y aventura.

Por cierto, que la edición que he leido para leer es la de cartoné, la de tapas duras. La edición de lujo es preciosa … por fuera. Pero prefiero leer en color.

Puedo decir que Bone no es en abosluto lo que esperaba, y que me ha gustado. De hecho, me ha gustado lo suficiente como para tener ganas de seguir leyendo y llegar al final de la historia.

Así que, poco a poco, que el tiempo escasea y las cosas a leer son muchas, continuaré con el bicho blanco, sus primos, las vacas, y demás criaturas de El Valle.

¡Os lo recomiendo!

COMENZAR A LEER CÓMICS. PRIMER RETO: LA ELECCIÓN.

Bueno, sí, algo de vergüenza siento al trabajar en una tienda de cómics y ser una analfabeta funcional en relación a los idem.

Así que, con la ayuda de mis compañeros, he decidido, si no ponerme al día, porque llevo muchos años de retraso y me pasaría el día leyendo y sin hacer nada más, al menos conocer un poquito este mundo.

Y con la motivación añadida de que no me despidan, como alguien tan amablemente sugirió en Facebook.

Así que, vamos allá.

Mi querido jefe, a partir de algunas sugerencias, ha decidido que mi primer cómic sea Bone.


Pero, seamos sinceros, ese bichillo blanco, que no es un extraterreste por lo visto, según me dicen, no me motiva, la verdad. Lo sé, sé que es la leche, o eso dicen, pero … a ver, lo miro puesto en su sitio, edición de bolsillo, tapa dura o edición de lujo, muy bonita, eso sí, muy verde (la de lujo, digo), y luego me giro y veo “La broma asesina” … en fin, si tengo que elegir …


Vale, que no se debe juzgar un libro por la tapa, de acuerdo. Pero, oye, que es el primero. Un pequeño acto de rebeldía, espero que sin consecuencias. Así que, me decido por el tipo loco. Ya le tocará al monigote blanco (con cariño, sin ánimo de ofender).

Manos a la obra!!